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7 tips para una convivencia sana en familia

convivencia sana

Una buena comunicación en casa es clave para que haya una grata convivencia, y aún más cuando en la familia hay niños. Esto, en muchas ocasiones, no es una tarea sencilla, pero sentar unas bases sólidas para la convivencia lo hace todo más llevadero. Y la comunicación no sólo se centra en hablar, sino también en escuchar. Una buena comunicación y ciertas normas son esenciales para una convivencia sana. Sigue leyendo y te contamos más.

Claves y consejos para una convivencia sana en la casa

Uno de los aspectos más importantes para lograr una convivencia sana es la comunicación. No importa qué tipo de relación sea: jefe-empleado, marido-mujer, madre-hijo, profesor-alumno, etc. Toda relación mejora con una buena comunicación. Es algo que ponemos en práctica todos los días, y más especialmente en el entorno familiar. 

A pesar de todo esto, resulta una de las áreas más complicadas de llevar a cabo. La parte positiva es que sólo es cuestión de práctica para mejorar. Aprender a escuchar y analizar lo que cada persona dice, es uno de los pasos fundamentales para lograr una convivencia sana

Se trata de transmitir lo mejor posible ciertas reglas de comunicación a nuestros hijos e hijas, para que así les resulte más fácil disfrutar de una convivencia sana.

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Consejos para tener una buena comunicación en la familia

  • La escucha y la empatía son dos cualidades que destacan por encima del resto. Ser consciente de lo que tus hijos e hijas piensan e intentar ponerte en su lugar ayudarán a que haya una buena comunicación familiar.
  • Escucharte a ti mismo también es importante, para saber cómo estás transmitiendo el mensaje. A veces pensamos que estamos hablando en un tono conciliador, pero en realidad es totalmente lo contrario.
  • Es mejor pensar antes de hablar, aunque pueda cortar el ritmo de la conversación, que hablar sin pensar y decir algo que no se pretendía o en la forma que no se debía.
  • Ayuda a los demás a transmitir sus sentimientos, contando los tuyos desde la sinceridad. Puede que, para proteger a tus hijos e hijas, pienses en encubrir la verdad. Pero es mejor hablar desde la sinceridad y la honestidad, sin brusquedades, con amabilidad y amor. Si ven que te abres y cuentas lo que te pasa seguramente harán lo mismo.
  • Respeta lo que los demás tengan que decir. No importa quién tenga razón, sino mantener la armonía en la casa. Y no sólo por el contenido, sino por la palabra: evita interrumpir cuando otra persona hable, mostrando respeto por lo que dice.

La comunicación en las etapas de la vida

Los niños aprenden observando a sus padres. Si los padres tienen una comunicación buena y efectiva, los hijos e hijas tendrán muchas más posibilidades de tenerla también. 

Cuando son pequeños

La comunicación afectiva es importante en todas las etapas, desde los más pequeños hasta los  adolescentes. En los primeros meses es importante usar la comunicación verbal, aunque pueda parecer poco útil. El bebé no puede comunicarse verbalmente, pero intentará contestar con diversos sonidos. 

El bebé crece, y empezará a balbucear y, posteriormente, a hablar. La familia debe cimentar una comunicación lo más abierta y efectiva posible, para que el niño o la niña aprenda a valorar la comunicación. Si los niños ven que son escuchados y aceptados por sus padres, será más sencillo que compartan sus problemas y sus sentimientos con ellos, logrando una convivencia sana y una vida saludable.

En la adolescencia

La adolescencia es una etapa más complicada, pero el patrón a seguir es el mismo. El primer remedio ante la incomunicación que suele producirse en esta etapa es dar una mayor comunicación afectiva y gestual al adolescente. Abrazos, frases positivas, muestras de apoyo, son gestos para que afiance su personalidad gracias al amor, respeto y admiración de sus padres.

Normas de convivencia para vivir con mayor armonía

Además de una buena comunicación, es importante disponer de ciertas normas para que los habitantes de una casa puedan vivir en armonía. Los niños deben aprender ciertas normas de convivencia, como ser tolerantes, amables y respetuosos. Las normas de la casa son una forma de que aprendan estos valores. 

Si les enseñas a respetar y valorar las normas de la casa harás que, allá a donde vayan, se adapten a convivir, siendo amables, respetuosos y tolerantes con el resto de personas. 

Eso sí, no todo recae sobre los más pequeños. Como hemos dicho, los niños aprenden observando. Por lo que, para lograr una convivencia sana, es clave que los mayores también respeten las normas de convivencia y proyecten un buen ejemplo.

La teoría puede ser sencilla, pero cumplir en el día a día estos consejos no lo es tanto. Lo importante es tener paciencia y ser constante, ya que no todos los días serán buenos. Pero si el resultado es una convivencia sana y un crecimiento sano por parte de los más pequeños de la casa, sin duda habrá valido la pena

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